El Petrodólar se rompe | El Fin del Reciclaje del Dólar que explica el Colapso del actual Orden Imperial
La guerra de Irán no es como la de 1973: esta vez el shock golpea directamente al centro del imperio.
De una conversación súper interesante con El Mercurio Ahora o Nunca sacamos conclusiones contundentes que todos deberían detenerse a analizar.
En especial, hablamos del declive del sistema del petrodólar, que durante décadas sostuvo la hegemonía estadounidense al vincular energía, moneda y poder militar, atraviesa una crisis terminal.
Pero lejos de repetir el patrón de 1973, la guerra con Irán y la posible disrupción del Estrecho de Ormuz golpean con mayor fuerza a EEUU y sus aliados, que a China que emerge como el actor más resistente gracias a su diversificación energética y su capacidad de regulación estatal.
Este conflicto no es un hecho aislado, sino el acelerador de un proceso de descomposición estructural del imperio estadounidense, marcado por la desindustrialización, la financialización extrema y el agotamiento de los mecanismos que permitían reciclar superávits globales hacia el dólar.
Vamos a exponer cómo la guerra de Irán expone el agotamiento del petrodólar y acelera el declive del orden imperial estadounidense y qué significa realmente para el futuro del capitalismo global.
El sistema del petrodólar está en crisis y el orden hegemónico estadounidense atraviesa una fase de descomposición estructural…
Como sabemos, el petrodólar surgió como un mecanismo de contención de los límites del poder estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial.
En un contexto en el que Estados Unidos era la única gran economía industrial intacta, los acuerdos de 1973 con los productores del Golfo permitieron denominar el comercio de petróleo en dólares, lo que generó una demanda estructural de la moneda estadounidense, facilitó el financiamiento de sus déficits a bajo costo y permitió reciclar los superávits petroleros hacia la deuda estadounidense.
Ese andamiaje, sin embargo, se encuentra hoy en una etapa avanzada de erosión.
Las sucesivas guerras fallidas, Vietnam, Afganistán, Irak, Ucrania e Irán, han debilitado tanto la capacidad militar como la financiera del imperio, mientras que los países del Golfo ya no reciclan automáticamente sus excedentes en activos estadounidenses.
Y Donald Trump no representa la causa del declive, sino su manifestación más visible: es un síntoma de un sistema que ya no logra reproducir las condiciones de su propia hegemonía.




